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Los frenos son una parte esencial del sistema de seguridad del coche. Por ellos, es imprescindible un control periódico de los mismos, el desgaste de las pastillas, los discos y el nivel del líquido de freno. Un mal sistema de frenado provoca un alargamiento de la distancia de frenado e ,incluso, puede provocar un cambio en la trayectoria .
El líquido de frenos es un elemento de vital importancia para la seguridad pasiva del automóvil.
Debemos saber que cada vez que se acciona el freno se libera una gran cantidad de energía calorífica que puede provocar que, en casos extremos, la temperatura en los discos alcance los 500º C. Una de las funciones del líquido de frenos es absorber buena parte de este calor sin llegar a su punto de ebullición. Ya que si llegara a este punto, pasaría a estado gaseoso . Y al estar en este estado se forman burbujas que comprometen mucho la efectividad del sistema de frenado.
La crítica importancia del sistema de frenada del automóvil hace que sea aconsejable realizar un control anual del estado del líquido de frenos, niveles, grado de humedad, etc. y dirigirse a un taller en caso de detectar cualquier irregularidad. Es necesario planificar cada 2 años, como máximo, o cada 50.000 km. la sustitución completa del líquido de frenos.
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